Comentario robado
Mi amiga Murasaki escribió "Los idiomas y yo". Me emociona tanto el tema, que decidí escribir un comentario largo pero fiel aquí, sin abusar del espacio en su blog. No quería escribir uno que fuera cortésmente breve, pero que no contara todo lo que yo quería contar.
Al fin sí hice un comentario corto y al punto, con una referencia hacia éste, el comentario pochotón. ¡Bienvenidos!
A mí me encanta el omni-abarcador, omnipresente, cuchilla-suiza, hablo-con-casi-todos, rápido y práctico inglés... Taco a taco con el sedoso, sabroso, letal* y escurridizo francés. Y por encima de esos, me gusta el tierno, el violento, el parsimonioso, el maravilloso, el poético, el hermoso (y ambiguo) japonés. Y por encima del japonés, solo cabe el antiguo, el nuevo, el conciso, el más maravilloso, el más poético, el más hermoso (y preciso) español.
Que reciba también una mención honorífica el enamorado, el triste e imponderablemente melancólico portugués... la cochocentésima definición de la ironía son esos cuerpos cariocas: tan ardientes y felices, y al mismo tiempo con esas gargantas tan suaves y pesarosas. Que me disculpen los amables
lectores europeos** :P si los excluyo de esta definición. Yo presento mi lamentable ignorancia de lo que es y hace al portugués de Europa como excusa. Sirva como segunda disculpa mi convicción sin previo conocimiento de que el portugués de Europa sabe a sal de mares ignotos, a especias ignotas, a los bien conocidos diez y ocho vientos, a centollo al ajillo y a Oriente fresco, sin adulterar.
Fuera de escalafón me gusta el imperioso, firme, gutural, gargantuesco y tecnológico alemán: algún día leeré Fausto en su idioma original. Me gusta el por-ahora-casi-desconocido-para-mí, melodioso y gargantuesco finlandés: algún día leeré el Kálevala en su idioma original (en voz alta, es decir, cantando).
Me interesa esa mole que llaman chino, pero sólo por las letras. Los señores del Reino Medio pueden quedarse con sus voces monosilábicas. Me gusta el gutural, el duro y cariñoso ruso, ese "mi dócil y querido idioma" de don Vladimir. Pero no por don Vladimir, sino por el Piotr de Jan Terlouw, y por el Kiev del Príncipe Vladimir, y por la Babá Yagá en su choza de tres patas, por Vania y Vasilissa. Bueno, bueno, lo confieso: también por culpa de Milla. Pero esa es tan solo una de las miles de heridas que ha inflingido en el género masculino esa díscola muchacha :P. Me complacería sobremanera saber griego antiguo y latín, porque me enloquece la etimología (una razón más para querer esas raíces cantoras de mi adorado japonés).
A pesar de esta ostentosa promiscuidad linguística, soy puro ruido y nada de nueces (nudge nudge, wink wink).
Soy muy afortunado de dominar el inglés y mi lengua materna (sí, increíble pero cierto: hasta la lengua materna hay que aprender a dominar). Pero todavía no hablo japonés como debería hablarlo después de seis años de estudiar. Ni empecemos a hablar sobre cómo lo escribo. Mi francés es deplorable. Quedan apenas dos cálidos y pequeños consuelos: puedo leer Ásterix y puedo no morir de hambre en un hipotético viaje a Francia. Queda también la penuria de mi maestra de francés del cole. Suspiro agradecido... Mme. Vicqui... Los demás idiomas viven en mí en las cosas que amo de todos sus respectivos países, y definitivamente no en mi lengua.
Después de tal desilusión, para no perder la elocuencia }:), solo me queda relatar el rumor parafraseado de una pequeña herencia de mi papá: la siguiente anécdota de Carlos V...
En resumen, Carlos V... era un rajón.
*Si usando fránces señalás la belleza del ser amado, o confesás el amor sin reparos, las consecuencias en tu pobre víctima medio-francófona*** son patentes: como dicen los gringos, DOA. Bueno, eso dice la gente, yo nunca lo he intentado, ¡ja ja ja!
**Mientras esté en Internet, cualquier blog es omnipresente ;).
***No es tan efectivo en las 100%-francófonas, a menos que tengás el verbo de Neruda o la labia de Don Juan Tenorio.
Imágenes "prestadas" de: Salsa de Chiles, Monasterio de Yuste, Cáceres, Extremadura
P.D.: La película de Harry Potter V tiene esa deliciosa cualidad de todas sus antecesoras: el elenco fue escogido a la perfección (Pecatta minuta: A Tonks me la imaginé como una Bonham Carter joven, no me imaginé a Bonham Carter como Bellatrix Lestrange. A pesar de eso, la Tonks que escogieron está muy bien. Y la Luna Lovegood es inmejorable). A mi humilde parecer, como enajenado de Rowling, la película tiene el defecto de sus dos inmediatas antecesoras: apresurada y corta.
P.P.D.: Como buen amante de la obra de Tolkien, me fascinan los idiomas construidos, sobre todo los sistemas de escritura construidos. El amor empeora si recuerda mi amable lector que mi principal obsesión son los símbolos.
P.P.P.D.: (Hmmm, tengo que escribir comentarios más cortos y más a menudo) Hablando de símbolos, mira mira quién se asoma: Lyra, Lyra y el Rey de los Róma... digo, los Gyptians ;).
Al fin sí hice un comentario corto y al punto, con una referencia hacia éste, el comentario pochotón. ¡Bienvenidos!
A mí me encanta el omni-abarcador, omnipresente, cuchilla-suiza, hablo-con-casi-todos, rápido y práctico inglés... Taco a taco con el sedoso, sabroso, letal* y escurridizo francés. Y por encima de esos, me gusta el tierno, el violento, el parsimonioso, el maravilloso, el poético, el hermoso (y ambiguo) japonés. Y por encima del japonés, solo cabe el antiguo, el nuevo, el conciso, el más maravilloso, el más poético, el más hermoso (y preciso) español.
Que reciba también una mención honorífica el enamorado, el triste e imponderablemente melancólico portugués... la cochocentésima definición de la ironía son esos cuerpos cariocas: tan ardientes y felices, y al mismo tiempo con esas gargantas tan suaves y pesarosas. Que me disculpen los amables
lectores europeos** :P si los excluyo de esta definición. Yo presento mi lamentable ignorancia de lo que es y hace al portugués de Europa como excusa. Sirva como segunda disculpa mi convicción sin previo conocimiento de que el portugués de Europa sabe a sal de mares ignotos, a especias ignotas, a los bien conocidos diez y ocho vientos, a centollo al ajillo y a Oriente fresco, sin adulterar.Fuera de escalafón me gusta el imperioso, firme, gutural, gargantuesco y tecnológico alemán: algún día leeré Fausto en su idioma original. Me gusta el por-ahora-casi-desconocido-para-mí, melodioso y gargantuesco finlandés: algún día leeré el Kálevala en su idioma original (en voz alta, es decir, cantando).
Me interesa esa mole que llaman chino, pero sólo por las letras. Los señores del Reino Medio pueden quedarse con sus voces monosilábicas. Me gusta el gutural, el duro y cariñoso ruso, ese "mi dócil y querido idioma" de don Vladimir. Pero no por don Vladimir, sino por el Piotr de Jan Terlouw, y por el Kiev del Príncipe Vladimir, y por la Babá Yagá en su choza de tres patas, por Vania y Vasilissa. Bueno, bueno, lo confieso: también por culpa de Milla. Pero esa es tan solo una de las miles de heridas que ha inflingido en el género masculino esa díscola muchacha :P. Me complacería sobremanera saber griego antiguo y latín, porque me enloquece la etimología (una razón más para querer esas raíces cantoras de mi adorado japonés).
A pesar de esta ostentosa promiscuidad linguística, soy puro ruido y nada de nueces (nudge nudge, wink wink).
Soy muy afortunado de dominar el inglés y mi lengua materna (sí, increíble pero cierto: hasta la lengua materna hay que aprender a dominar). Pero todavía no hablo japonés como debería hablarlo después de seis años de estudiar. Ni empecemos a hablar sobre cómo lo escribo. Mi francés es deplorable. Quedan apenas dos cálidos y pequeños consuelos: puedo leer Ásterix y puedo no morir de hambre en un hipotético viaje a Francia. Queda también la penuria de mi maestra de francés del cole. Suspiro agradecido... Mme. Vicqui... Los demás idiomas viven en mí en las cosas que amo de todos sus respectivos países, y definitivamente no en mi lengua.
Después de tal desilusión, para no perder la elocuencia }:), solo me queda relatar el rumor parafraseado de una pequeña herencia de mi papá: la siguiente anécdota de Carlos V...
(Dispénsenme el rigor histórico en aras de la poesía, je je)
Al emperador del imperio donde no se oculta el sol, se le atribuye la siguiente cita citable:
"...le hablo a los caballos en alemán; a los hombres, en francés; a Dios, en español, y a las mujeres, en italiano."
En resumen, Carlos V... era un rajón.
**Mientras esté en Internet, cualquier blog es omnipresente ;).
***No es tan efectivo en las 100%-francófonas, a menos que tengás el verbo de Neruda o la labia de Don Juan Tenorio.
Imágenes "prestadas" de: Salsa de Chiles, Monasterio de Yuste, Cáceres, Extremadura
P.D.: La película de Harry Potter V tiene esa deliciosa cualidad de todas sus antecesoras: el elenco fue escogido a la perfección (Pecatta minuta: A Tonks me la imaginé como una Bonham Carter joven, no me imaginé a Bonham Carter como Bellatrix Lestrange. A pesar de eso, la Tonks que escogieron está muy bien. Y la Luna Lovegood es inmejorable). A mi humilde parecer, como enajenado de Rowling, la película tiene el defecto de sus dos inmediatas antecesoras: apresurada y corta.
P.P.D.: Como buen amante de la obra de Tolkien, me fascinan los idiomas construidos, sobre todo los sistemas de escritura construidos. El amor empeora si recuerda mi amable lector que mi principal obsesión son los símbolos.
P.P.P.D.: (Hmmm, tengo que escribir comentarios más cortos y más a menudo) Hablando de símbolos, mira mira quién se asoma: Lyra, Lyra y el Rey de los Róma... digo, los Gyptians ;).
Etiquetas: anécdotas, Harry Potter, idiomas, leyendas, Materia Oscura, noñeces, Tolkien


