Muy al este del Edén

Mis ideas y lo que he cazado en Internet

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Nombre: Francisco
Ubicación: San Pablo, Heredia, Costa Rica

viernes, enero 18, 2013

Las cosas que me gustan.

Me gusta el chocolate.
Me gusta el sabor del inóx.
Me gusta el umami, muchísimo. Pocas cosas me gustan como una sustancia o un estofado de res.
Me gustan las cebollas.

Me gusta sumergirme en el mar. Me gusta que me limpie la sal. Me gusta el gusto de mar y sangre del pez crudo, del molusco crudo.
Me gusta el olor del ciprés y otras sangres derramadas de árbol. Pero por favor no vayan a creer que soy un asesino en sierra, ¿eh?
Me gusta el olor del barniz.
Me gusta la forma de la guitarra.

Me gustan ciertos pelos largos. Ver y no tocar, pero qué ganas de tocar.
Me gustan ciertas cejas que brillan como coraza de escarabajo negro y pecho de paloma, como un arcoiris cavernoso.

Me gusta el viento sobre el pelo recién cortado, cuando corro y cuando corro en moto. Pero solo eso me gusta del pelo cortado.

Me gusta tu piel cremosa.
Me gustan las pecas. Qué digo, ¡me encantan!
Me gusta que yo te guste.

Me gusta el zumbido de mi voz en mis labios, bajito. Pero me gusta más imaginarme el zumbido de mi voz, bajito, en tu cuello.

Me gusta la plétora de gente cuchicheante, alegre y ocurrente que tengo entre sien y sien. Todos mis libros, son culpables, así como toda mi sangre.
Me gustan mis sueños.
Me gusta el sentimiento profundamente atávico de roedor(es) ratoncillo(s) que duerme(n), que me inunda cuando me inunda el algodón de mi cama.
Me gusta salir de mi cabeza porque he terminado de leer, porque un libro me absorbió. Es como respirar aire fresco y salir al sol un rato.
Pero me gusta más encerrarme en mi cabeza y perder la llave un rato.

Me gusta el calor insoportable, que nunca me ha hecho sufrir.

Me gustan mis sueños, sobre todo cuando se amontonan y no me dejan dormir, porque solo eso me puede gustar más que dormir bien.
Me gustan las llamas pequeñas. Me refiero al fuego, aunque seguramente los camélidos también XD
Me gusta que mi cerebro me engañe y el tiempo se haga lento. Aunque sea solo en la madrugada.
Me gusta el idioma cuando no es mi idioma porque es aquél, el de mis abuelos.
Me gustan las palabras raras.
Me gusta fingir que soy un filólogo nuclear, y fundo y fisiono palabras.
Me gusta jugar LEGO con pedazos de palabras.
¿Jugar con cambios en el registro del idioma? Vieras cómo me cuadra esa vara.

Cómo me gusta jugar. Cómo me gustaría que jugáramos juntos un rato :-D

Me gustan los paréntesis (porque es como si me acercara a decirte algo al oído (porque se pueden anidar, y me encanta lanzarme al abismo con letras)).

Y porque sirven para apuntar gestos (sonrisa satisfecha). A veces se estila mejor cuando no se narran.

Y los pies de página*.

Me gustan todos los garfios negros de tinta en el papel.
Me gustan las letras desconocidas.

Me gusta el oxígeno quemándome los bronquios.

Me gustan las epifanías.

Me gustan las cerraduras lógicas; como cuando las ideas son tetriminoes inquietos que caen de mis manos, resbalan unos contra otros, y empatan entre sí sin dejar espacios vacíos. Una urdidumbre que se atilinta. Témpanos cuando llenan un río, lo rojo cuando llena la sangre. Yo sé que es así, aunque no haya visto ninguna de las dos cosas.

Y hablando de tetriminoes inquietos, me gusta el caos ordenado. Es mi caos, yo sé donde está todo.
Y el caos que baila.

Me gusta cómo soy un exagerado.
Me gusta pensar en el orden subyacente a todas las cosas, como una trama invisible y perfecta.
Lo que más me gusta de él, es que sé que solo existe cuando estoy mirando.

Me gusta la gente valiente.

Me gusta jugar LEGO con pedazos de historias.
Me gusta desconectar el cerebro garabateando meandros y laberintos minúsculos.
Me gustan los meandros hasta cuando se trata de pensar y hablar e imaginar e irse por la tangente y...

Me gusta imaginar geometrías de luz, como círculos abiertos hechos con cintas perfectas, con rayos perfectos. Cuando camino con los dedos las hago girar, crecer, achicarse... cambiar.

Me gusta la paz.

Me gusta cuando el aire frío se mezcla con mi ducha caliente, pero solo si está muy caliente, y el aire no es muy frío.
Me gusta el canto del agua en cerámicas perdidas en el tiempo que son cántaros que se están llenando pero que no se llenan nunca porque eso significaría que dejarían de cantar.
Me gustan las duchas calientes. Me gusta el olor limpio del vapor. Me gusta el calor para lagartija del concreto asoleado, de una piedra asoleada.

Me gusta imaginar que respiro fuego.

Me gusta imaginar que soy una mole de mármol cansado, perfectamente formada, y que ríos de agua caliente me tiñen de calcáreo y verdigrís.

Me gusta la poesía intrusa, que entra sin ser invitada.

Hacer esta lista, me gustó.



_______
* Porque es como que me descarrile. O que yo te secuestre un minuto dentro de vos misma, que yo te aparte. En un segundo que se hace un minuto, te cuento algo, no al oído, pero muy cerca, en la oscuridad.**
_______
** O te doy un giro y te desoriento. Ahora, ¿adónde era que teníamos que regresar? XD

miércoles, julio 11, 2007

Comentario robado

Mi amiga Murasaki escribió "Los idiomas y yo". Me emociona tanto el tema, que decidí escribir un comentario largo pero fiel aquí, sin abusar del espacio en su blog. No quería escribir uno que fuera cortésmente breve, pero que no contara todo lo que yo quería contar.

Al fin sí hice un comentario corto y al punto, con una referencia hacia éste, el comentario pochotón. ¡Bienvenidos!

A mí me encanta el omni-abarcador, omnipresente, cuchilla-suiza, hablo-con-casi-todos, rápido y práctico inglés... Taco a taco con el sedoso, sabroso, letal* y escurridizo francés. Y por encima de esos, me gusta el tierno, el violento, el parsimonioso, el maravilloso, el poético, el hermoso (y ambiguo) japonés. Y por encima del japonés, solo cabe el antiguo, el nuevo, el conciso, el más maravilloso, el más poético, el más hermoso (y preciso) español.

Que reciba también una mención honorífica el enamorado, el triste e imponderablemente melancólico portugués... la cochocentésima definición de la ironía son esos cuerpos cariocas: tan ardientes y felices, y al mismo tiempo con esas gargantas tan suaves y pesarosas. Que me disculpen los amables lectores europeos** :P si los excluyo de esta definición. Yo presento mi lamentable ignorancia de lo que es y hace al portugués de Europa como excusa. Sirva como segunda disculpa mi convicción sin previo conocimiento de que el portugués de Europa sabe a sal de mares ignotos, a especias ignotas, a los bien conocidos diez y ocho vientos, a centollo al ajillo y a Oriente fresco, sin adulterar.

Fuera de escalafón me gusta el imperioso, firme, gutural, gargantuesco y tecnológico alemán: algún día leeré Fausto en su idioma original. Me gusta el por-ahora-casi-desconocido-para-mí, melodioso y gargantuesco finlandés: algún día leeré el Kálevala en su idioma original (en voz alta, es decir, cantando).

Me interesa esa mole que llaman chino, pero sólo por las letras. Los señores del Reino Medio pueden quedarse con sus voces monosilábicas. Me gusta el gutural, el duro y cariñoso ruso, ese "mi dócil y querido idioma" de don Vladimir. Pero no por don Vladimir, sino por el Piotr de Jan Terlouw, y por el Kiev del Príncipe Vladimir, y por la Babá Yagá en su choza de tres patas, por Vania y Vasilissa. Bueno, bueno, lo confieso: también por culpa de Milla. Pero esa es tan solo una de las miles de heridas que ha inflingido en el género masculino esa díscola muchacha :P. Me complacería sobremanera saber griego antiguo y latín, porque me enloquece la etimología (una razón más para querer esas raíces cantoras de mi adorado japonés).

A pesar de esta ostentosa promiscuidad linguística, soy puro ruido y nada de nueces (nudge nudge, wink wink).

Soy muy afortunado de dominar el inglés y mi lengua materna (sí, increíble pero cierto: hasta la lengua materna hay que aprender a dominar). Pero todavía no hablo japonés como debería hablarlo después de seis años de estudiar. Ni empecemos a hablar sobre cómo lo escribo. Mi francés es deplorable. Quedan apenas dos cálidos y pequeños consuelos: puedo leer Ásterix y puedo no morir de hambre en un hipotético viaje a Francia. Queda también la penuria de mi maestra de francés del cole. Suspiro agradecido... Mme. Vicqui... Los demás idiomas viven en mí en las cosas que amo de todos sus respectivos países, y definitivamente no en mi lengua.

Después de tal desilusión, para no perder la elocuencia }:), solo me queda relatar el rumor parafraseado de una pequeña herencia de mi papá: la siguiente anécdota de Carlos V...

(Dispénsenme el rigor histórico en aras de la poesía, je je)

Al emperador del imperio donde no se oculta el sol, se le atribuye la siguiente cita citable:


"...le hablo a los caballos en alemán; a los hombres, en francés; a Dios, en español, y a las mujeres, en italiano."

En resumen, Carlos V... era un rajón.





*Si usando fránces señalás la belleza del ser amado, o confesás el amor sin reparos, las consecuencias en tu pobre víctima medio-francófona*** son patentes: como dicen los gringos, DOA. Bueno, eso dice la gente, yo nunca lo he intentado, ¡ja ja ja!

**Mientras esté en Internet, cualquier blog es omnipresente ;).

***No es tan efectivo en las 100%-francófonas, a menos que tengás el verbo de Neruda o la labia de Don Juan Tenorio.



Imágenes "prestadas" de: Salsa de Chiles, Monasterio de Yuste, Cáceres, Extremadura



P.D.: La película de Harry Potter V tiene esa deliciosa cualidad de todas sus antecesoras: el elenco fue escogido a la perfección (Pecatta minuta: A Tonks me la imaginé como una Bonham Carter joven, no me imaginé a Bonham Carter como Bellatrix Lestrange. A pesar de eso, la Tonks que escogieron está muy bien. Y la Luna Lovegood es inmejorable). A mi humilde parecer, como enajenado de Rowling, la película tiene el defecto de sus dos inmediatas antecesoras: apresurada y corta.

P.P.D.: Como buen amante de la obra de Tolkien, me fascinan los idiomas construidos, sobre todo los sistemas de escritura construidos. El amor empeora si recuerda mi amable lector que mi principal obsesión son los símbolos.

P.P.P.D.: (Hmmm, tengo que escribir comentarios más cortos y más a menudo) Hablando de símbolos, mira mira quién se asoma: Lyra, Lyra y el Rey de los Róma... digo, los Gyptians ;).

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domingo, mayo 06, 2007

Un par de regufios... estee, buéh, ustedes entienden

Estos últimos tres meses necesité un par de refugios no digitales. Pero también tengo algunos en Internet. Y como el que mora cambia la morada, y el que mora la cambia con su huellas, quería que me conocieran más (si se atreven [cara dramática] ) viendo mis huellas. Como lo había prometido.

Mis amados Inconclusos
Mis amados Conclusos
Mi más concluso perfil

(Pssdt, pssdt: La biblioteca de la Alianza en San José es un EXCELENTE regufio [guiño con lengua]. )

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martes, diciembre 05, 2006

Perdón! Pagdón! Mi escusi! Forgive me! Otoo-san gomeeeen!

A Murasaki, hlopez, Cianuro, Petipoa, fran!!, natMad: Por favor discúlpenme por no haber publicado sus comentarios de hace 8 meses o más, acabo de pasarme a la nueva versión de Blogger y hasta ahora me enteré de la existencia de los comentarios que escribieron para mi blog.

Lo peor es que tengo muchísimas buenas ideas, y no me he disciplinado para escribirlas. Tengo ideas hasta para "Ñoñez de la semana" y "Quiero ver esto en una camiseta", con banners y todo!

Ahorita que ya llegó diciembre y que me fallaron las adquisiones hostiles de oportunidades bursátiles (de ñoño a español: no conseguí trabajo), creo que voy a tener mucho tiempo para invertir en cosas productivas. Como escribir "coisas bonitas en meu blog". Y hacer chistes de bossa nova. Y encontrar nuevos lugares en la cocina para el uso de sustancias peligrosas. Y ojalá ordenar mi archivo; ésta última es la verdadera tarea hercúlea: el papelero que se reproduce en el nicho selvático de una de las esquinas de mi cuarto es el John McClane de los artículos de oficina ("Yippee-kay-yay, mo-fo!", gritan mis tesoros de papel, desastrándome el cuarto una torre de papel a la vez).

No puedo creer que sea tan despistado que llevo once meses sin escribir nada aquí. Tenía todas las intenciones de conectarme más con mis amigos y con los prospectos interesantes de amigos en Internet este año... (Sobre las buenas intenciones: se me queda viendo el adoquinero del Infierno, con una sonrisa filosa)

Por último, tengo una idea más: poner mis refugios en Internet... Me gustaría que mis amables lectores se dieran un paseíllo por mi deviantGALERÍA, mi perfil de Hi5, etc. Hay uno que otro chistecillo bueno, que pasa desapercibido. Bueno, lo prometido es deuda.

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domingo, enero 29, 2006

Sobre lo que soñé anteayer

Soñé que estaba cargando un leopardo blanco con manchas blancas por todo lado, y evitando que se escapara. Recuerdo haber forcejeado con el condenado félido albo para meterlo a un Ford Runner negro. Ni me pregunten por qué un Ford Runner negro. Ni me gustan. Seguro porque el leopardo no cabía en un Yaris. Que por cierto, tampoco me gustan.

Después de desayunar, se me ocurrió que tal vez estaba pensando en mi chihuahua Tequila, que también es blanco y tiene garras. Él tiene problemas para obedecer cuando tengo que montarlo al carro para ir al veterinario. Pero estoy seguro que estará de acuerdo mi amable lectora o lector con que forzar a un chihuahua a subirse a un carro es mucho más fácil que forzar a un leopardo blanco.

Después de hablar con mi mamá sobre el sueño sobre el desayuno (bastante dormido todavía, además), ella concluyó que el leopardo era una figura de poder. Cuando dijo eso, me acordé de uno libros que me encantan. Se llaman la trilogía de La Materia Oscura, y son muy conocidos en Inglaterra. Se les hace mercadeo para niños, pero como algunos temas en el libro (matar a Dios) son un poquillo polémicos teológicamente hablando, no creo que la gente en Latinoamérica se trague eso de que son fantasía para niños. Si le volaron lima a Harry Potter... Bueno, igual se han vendido bastante acá.

Me acordé de ellos porque todos los personajes del primer libro, que se llama Luces del Norte o The Golden Compass, tienen un animal que les acompaña siempre, una suerte de "familiar". En el libro, les llaman daimonios (daemons
en inglés). La protagonista se llama Lyra Belacqua, una niña aventurera y traviesa que vive en el Jordan College de Oxford de 1920 y pico en una realidad paralela a la nuestra. Su animalejo se llama Pantalaimon. Los daimonios de las personas de ese universo no son un animal fijo hasta que la persona llega a la pubertad, o digámoslo en otros términos, hasta que se hace adulto. El asentamiento del animal simbólico que es el daimonio es una metáfora para decir que cuando te volvés un adulto, ya tu personalidad está definida (supongo... ;P). Eso quiere decir también, que la forma de los daimonios de los niños no tiene límite.

Cuando Lyra y Pantalaimon se esconden de los mayordomos de la universidad, él es una polilla gris, camuflándose en los muros y regañando a Lyra. Luego, es un pájaro cantor que ríe cuando Lyra está feliz. Después, Pantalaimon es un gato callejero con los pelos de la espalda erizados, escupiendo con furia y azuzando a Lyra cuando ella está peleando. Estos "animales" se convierten en un reflejo, en un símbolo del estado de ánimo de sus niños. Ah, las niñas tienen daimonios macho, y los niños daimonios hembra. El bicho del tío de Lyra, que es un hombre poderoso e influyente, es un leopardo siberiano hembra. Es decir, una gatota blanca con manchas.

No le cuento más detalles para no arruinarle la lectura, mi cordial visitante.

Eso a la vez me hizo recordar que los daimonios son como tótems, espíritus tutelares. Como que tenemos a una bestia por dentro... Es un asunto de todos los días en la literatura y en las carreteras costarricenses...

Eso a la vez me hizo recordar la fiesta de Navidad que compartí con mis amigos de la U este diciembre. Todos, que tienen una imaginación admirable, hablaban sobre el bicho tutelar que habían escogido, aquella bestia que mejor los representaba. Había un conejito vorpal (¿se acuerdan del Jabberwocky?), una gata, otra gata pero vampira (sic), un perro colorado gigante (este amigo mío se llama Clifford)... Bueno, no me acuerdo de los otros...

Pero cuando llegó mi turno, no supe qué decir. No es que no había pensado sobre cuál rayos podría ser un tótem que me represente: hace unos años (pre-Harry Potter) había pensado en una lechuza, pero después pensé: "Qué arrogante, la vez que te estafaron con orquídeas no mostraste mucha sabiduría que digamos, eh?". Otro día pensé en un pájaro lira, porque me gustó mucho lo que simbolizaba.

El pájaro lira sí existe: es un pájaro que tiene una habilidad tremenda para imitar las voces de otros pájaros; y tiene una cola muy bonita, naturalmente, en forma de lira. Dicen las leyendas que existen sobre él que también puede imitar las voces de otros animales, ruidos de la naturaleza y hasta la voz humana. Pero las leyendas dicen también que el pájaro lira no tiene voz propia. Después me cayó gorda la bendita metáfora. Después me dije: "Es claro que mi tótem es un animal fuerte, ágil, rápido, inteligente...". Unos días después me juntó una grúa cuando volé hasta debajo de un puente en el carro. Después de sobrevivir eso, me quedó claro que yo soy un rinoceronte... Pero luego me dí cuenta cuál organización usa rinocerontes como símbolo, y yo no me sentí muy identificado que digamos. Y ahora no tengo bestia que me represente... Tal vez el considerado lector o la gentil lectora me pueda ayudar...

Ah, me gustan los vochos. Sobre todo los que no están poseídos.

(Tomado del Diccionario de lo Oculto de Brockhampton Reference:
Daimon La palabra griega daimon significa "potestad divina", "parca" o "deidad". Para los griegos, los daimona eran espíritus intermediarios entre los hombre y los dioses, funcionando como consejeros espirituales. Nota del traductor: demonio es una palabra que se deriva de daimon.)

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No me pude aguantar las ganas

¿¿¿Verdad que ese chimpanzé está genial???

jueves, enero 26, 2006

Muy al este del Edén es una referencia a un juego de RPG que hace mofa de los estereotipos que tenemos los hijos de Adán y las hijas de Eva sobre Cipango (digo, Japón). Este a la vez se tomó del nombre de una novela de Steinbeck que hablaba sobre hermanos peleones (muy aburrida, por cierto). Pero la diversión no acaba ahí, no... Steinbeck lo tomó del Génesis 4:16, que narra cuando a cierto hermano mayor lo mandaron a cierto desierto plagado de áspides cuando se jaló cierta torta bíblica explorando las propiedades físicas del granito con su hermanito menor.

En resumen, mi primer blog es un experimento para comprobar que si te dan una bobada rara, tenés una gran posibilidad de llegar a una bobada totalmente distinta en menos de seis pasos... Es decir, una exploración del tren de pensamiento. Freud tenía una idea (considerado lector, lectora o lectori, muchachos y muchachas, acuérdense que a Freud ya no le hacen mucho caso) que consistía en develar qué castañas machacantes tiene alguien en la mollera por medio de la asociación libre.

Bueno, este blog soy yo... haciéndome asociación libre a mí mismo. De paso, espero divertir, intrigar, o al menos desconcertar a mis amables visitantes con alguno que otro "dato curioso", como diría mi hermanita querida. Ah, por cierto, no me interesan las propiedades físicas del granito. Pero sí me gustan mucho Japón, los RPGs, el anime, la literatura fantástica, la música de gaitas, el humor espontáneo, el arte, la computación y un montón de ñoñadas más. ¡Que viva el Internet! (Y que viva el chavalo que metió a la ñ en los teclados...)